Potion /
viernes, 20 de julio de 2012
Hace muchos años, cuando todavía era un
nene de alma, estaba obsesionado por la imagen que daba, pero me preocupaba todavía
un poco más qué tipo de persona iba a ser. Probablemente lo segundo me era
menos recurrente porque lo tenía bien en claro: quería ser de esos tipos que
soportan todo. La tenia servida, me gustaba escuchar a la gente aunque tenía
cero respuestas, guardaba las palabras y tiraba algo de vez en cuando. Hoy en día
me doy cuenta que el saco me queda grande. No soy de los tipos que soportan.
Esa necesidad de estar dando todo el tiempo, de hablar, hablar, hablar,
compartir todo con todos, me sacó todo misterio y capacidad de guardar cosas.
Llené el inventario de puras potions.
Me rindo seguido ante todo. Ante las
personas, ante lo que hacen y dicen. Ante las metas a largo plazo, ante las
medianas y cortas. Me rindo a la mitad de todo y dejo un último tramo librado
al azar, me dejo llevar por la corriente y si llega a buen puerto, mejor.
